Varios importantes fabricantes de teléfonos inteligentes chinos —incluyendo Xiaomi, Oppo, Vivo y OnePlus— están explorando el desarrollo de un sistema operativo móvil nacional para reemplazar Android, según fuentes cercanas a las empresas. La iniciativa tiene como objetivo reducir la dependencia de la tecnología estadounidense a medida que la fricción comercial entre Pekín y Washington continúa escalando.
Este impulso está inspirado en gran medida por la experiencia de Huawei: tras las sanciones de EE. UU. en 2019, la empresa perdió el acceso a los servicios de Google y al ecosistema más amplio de Android. En respuesta, Huawei desarrolló su propia plataforma, HarmonyOS, que ahora impulsa más de 1 mil millones de dispositivos. La resiliencia de la empresa parece haber motivado a sus rivales a seguir estrategias similares.
Xiaomi —actualmente el segundo fabricante de teléfonos Android más grande del mundo— puede liderar la carga. Los informes indican que la empresa ya está probando HyperOS 3, un sistema que reduce gradualmente la dependencia de los servicios de Google. Sin embargo, una salida completa de Android se considera una apuesta arriesgada: perder el acceso a aplicaciones y servicios populares podría alejar a los usuarios fuera de China, particularmente en los mercados emergentes.
Los expertos creen que la transición ocurrirá en etapas. Los fabricantes pueden comenzar construyendo sus propias tiendas de aplicaciones y API, sentando las bases para una plataforma independiente. Otra posibilidad es asociarse con Huawei para apoyar HarmonyOS, que ya ha demostrado su viabilidad. Una cosa es clara: la era del dominio inquebrantable de Google en el espacio móvil está cerca de un punto de inflexión.
