Reseña de EPOMAKER × Human Fall Flat HE108: un teclado gaming con el que querrás trabajar
2 premiosHuman: Fall Flat acaba de cumplir diez años y ha recibido un regalo de aniversario bastante inesperado. No, no se trata de otra figurita, alfombrilla para el ratón o colección de pegatinas temáticas, sino de un teclado gaming en toda regla: el EPOMAKER × Human Fall Flat HE108. Y tiene mucho más que ofrecer que su diseño. Bajo los divertidos personajillos, las nubes y los perros se esconde un auténtico teclado Hall Effect con 108 teclas, interruptores magnéticos, Rapid Trigger, punto de actuación ajustable, SOCD, DKS, una tasa de sondeo de 8000 Hz y una enorme batería de 10 000 mAh.

En lugar de limitarme a repasar sus características, usé el HE108 como teclado principal para trabajar —incluida la redacción de esta reseña— y jugar a Escape from Tarkov y a juegos para un solo jugador. También probé Rapid Trigger por separado en Valorant. En algún momento me di cuenta de que la mejor característica del HE108 no tenía nada que ver con su aspecto: es increíblemente satisfactorio escribir con él.
Por fuera, Human: Fall Flat; por dentro, hardware de verdad
Aun así, empecemos por la colaboración, ya que también puedes comprar un HE108 normal, sin todos esos personajillos. La versión de Human: Fall Flat forma parte de la serie FALLEN, que EPOMAKER lanzó para celebrar el décimo aniversario del juego. Su combinación de colores blanco y azul se inspira en el cielo y las nubes, y los personajes de Human: Fall Flat están repartidos por todo el teclado.
Shift, Enter, la barra espaciadora, Tab, Caps Lock y otras teclas grandes tienen ilustraciones propias. La tecla Escape lleva el diseño del cartel de salida que aparece entre niveles, y las leyendas usan la tipografía característica del juego. Hasta la caja mantiene la temática, en lugar de parecer un embalaje genérico al que le han estampado el logo del juego a última hora.
Me gusta que el diseño no grite: «¡MIRA, ES UN TECLADO GAMING!». No hay ángulos agresivos, imitación de fibra de carbono ni franjas rojas. Si acaso, resulta bastante relajante, algo que encaja a la perfección con Human: Fall Flat.
Claro que, si nunca has jugado, los personajillos pueden parecer algo infantiles o demasiado adorables. Solo tardé un par de días en acostumbrarme a ellos. Y lo que es más importante, las ilustraciones no convierten las teclas en un galimatías ilegible: las leyendas principales se distinguen perfectamente de día, aunque hay un detalle de la iluminación al que volveré más adelante.

Los accesorios incluidos cubren lo esencial y añaden algunos extras. En la caja encontrarás un cable USB-A a USB-C trenzado y desmontable, dos interruptores magnéticos de repuesto, teclas adicionales y una herramienta combinada para extraer teclas e interruptores. El receptor de 2,4 GHz está oculto bajo una de las patas desplegables. Es un sitio inesperado, pero permite guardar el dongle de forma segura cuando transportas el teclado.
El teclado pesa alrededor de 1,2 kg, y se nota. A pesar de su carcasa de plástico, el HE108 no transmite una sensación barata en absoluto. Intenté retorcerlo a propósito y presioné con fuerza en el centro: no cruje, no se mueve ni se flexiona de forma apreciable. Además, queda bien asentado sobre el escritorio.
El HE108 tiene montaje tipo gasket, una placa de policarbonato, una PCB FR4 con cortes de flexión y varias capas de material aislante del sonido. La inclinación de escritura puede ajustarse a 6, 8 o 10,5 grados. Las patas desplegables tienen otro juego más pequeño, encajado en su interior. A primera vista parece algo raro, pero funciona perfectamente. Al final usé la posición más alta y nunca eché en falta un reposamuñecas.

También me gusta mucho la distribución. Muchos teclados gaming Hall Effect optan por formatos del 60 %, 65 % o 75 %, así que se agradece que EPOMAKER haya elegido uno completo de 108 teclas, con teclado numérico, flechas y teclas de función adicionales. Para quienes no solo juegan en el PC y pasan mucho tiempo trabajando con texto, es una gran ventaja.
No suelo usar mucho el teclado numérico, pero en un PC de sobremesa prefiero tenerlo a mano. También incluye teclas de flecha de tamaño normal, controles de volumen, silencio e incluso una tecla específica para abrir la calculadora. Al principio me pareció una curiosidad, hasta que empecé a usarla constantemente. Con el tiempo, hasta quité la calculadora de la barra de tareas de Windows.
Te entran ganas de escribir incluso cuando ya no te queda nada que decir
Lo que más me impresionó del HE108 no fue jugar a Valorant ni cambiar a una tasa de sondeo de 8000 Hz. Fue, sencillamente, usarlo para trabajar. El teclado lleva interruptores magnéticos lineales EPOMAKER Creamy Jade. Vienen lubricados de fábrica, con una fuerza inicial ligera de unos 30 gf que aumenta hasta aproximadamente 55 gf al llegar al fondo. El recorrido total es de unos 3,3 mm.

Cada pulsación resulta muy suave, sin baches ni asperezas indeseadas. Igual de importante es que las teclas vuelven a su posición rápidamente y con precisión, sin sentirse flojas ni pastosas. Las teclas apenas se tambalean, y las más grandes, como la barra espaciadora, Shift, Enter y Backspace, están bien estabilizadas.
La verdad, no creo haber disfrutado tanto escribiendo con un teclado. El HE108 te anima a pulsar teclas porque sí. Los dedos encuentran el ritmo enseguida, las teclas vuelven a su sitio con suavidad y el sonido te invita a escribir un párrafo más. De hecho, escribí toda esta reseña con él.
El sonido merece un apartado propio, porque los teclados magnéticos no siempre suenan especialmente bien. Pueden ser rápidos, pero algunos parecen una caja llena de muelles. El HE108 es otra historia. Suena profundo y amortiguado, mucho más cerca del «thock» que buscan los aficionados a los teclados que del «clack» agudo y plasticoso. Apenas se percibe resonancia hueca en la carcasa y tampoco oí ningún tintineo metálico de los muelles. Hasta la barra espaciadora está bien amortiguada, así que pulsarla no es como dar un golpe con la tapa de una olla.
Por supuesto, se nota la diferencia entre las teclas pequeñas y las grandes, pero todas comparten el mismo carácter sonoro. Y eso es precisamente lo que distingue un teclado bien ajustado de otro en el que las teclas de letras suenan de maravilla, pero cada vez que pulsas Enter parece que se ha disparado un tiro y despiertas a los vecinos.
Las teclas están hechas de PBT y tienen perfil Cherry. Su acabado, ligeramente texturizado, es agradable al tacto y evita que se me resbalen los dedos. Durante el periodo de prueba, el plástico apenas adquirió ese brillo grasiento tan habitual. Las ilustraciones temáticas tampoco mostraron desgaste visible.
Eso sí, hay algo curioso con la iluminación. Los LED están orientados hacia el sur e iluminan muy bien el espacio entre las teclas, pero las leyendas de Human: Fall Flat apenas se iluminan. Si escribes mirando constantemente el teclado, de noche puede resultar molesto. Llevo años escribiendo sin mirar, así que lo percibí más como una peculiaridad técnica que como un inconveniente real.
Hall Effect sin exageraciones
Ahora llegamos a la razón por la que el teclado lleva «HE» en el nombre. En un interruptor mecánico convencional, el propio interruptor determina el punto de actuación. Hall Effect funciona de otra manera: un sensor magnético sigue la posición del vástago, así que el teclado sabe con precisión hasta dónde se ha pulsado cada tecla.
En el HE108, el punto de actuación puede ajustarse entre 0,1 y 3,3 mm, tecla por tecla, en incrementos de hasta 0,005 mm. La cifra impresiona, pero no compraría este teclado solo por esos 0,005 mm. Instalar el software no hace que tus dedos adquieran de repente esa precisión. Lo realmente útil es poder cambiar radicalmente el comportamiento del teclado.
Para jugar, puedes hacer que WASD sea extremadamente sensible y configurar el resto de las teclas para que se activen al pulsarlas más a fondo. Para trabajar, puedes hacer lo contrario y situar el punto de actuación en torno a los 2-3 mm, de modo que rozar una tecla no escriba una letra sin querer. La diferencia entre 0,1 mm y varios milímetros es enorme. Con el ajuste mínimo, al escribir activaba teclas por accidente con bastante frecuencia.
Rapid Trigger es aún más importante. En lugar de depender de un único punto de reinicio fijo, la tecla se desactiva casi en cuanto empiezas a levantar el dedo y puede volver a activarse con el siguiente movimiento hacia abajo. Noté la diferencia en Valorant.
Al alternar rápidamente entre A y D, mi personaje respondía más deprisa y cambiaba de dirección de forma más inmediata. No empecé a disparar mejor de repente ni a ganar todos los duelos. Sería ridículo prometer algo así por un teclado. Pero el movimiento sí se siente más reactivo y, después de unas cuantas partidas, volver a un teclado mecánico normal se hace un poco más lento.
En Escape from Tarkov, el efecto es mucho menos llamativo. Ahí me importa más que las pulsaciones sean predecibles durante sesiones largas y evitar un movimiento accidental en el peor momento posible. En los juegos para un solo jugador, rara vez sentí que necesitara Rapid Trigger.
Además de Rapid Trigger, también están Snap Key o SOCD, DKS y Mod Tap. La primera función permite decidir qué entrada tiene prioridad cuando se pulsan a la vez dos direcciones opuestas. DKS puede asignar hasta cuatro acciones a una sola tecla, según cuánto se pulse y cómo se mueva, mientras que Mod Tap permite asignar acciones diferentes a una pulsación breve y a una prolongada.
Dejé Rapid Trigger activado. El punto de actuación ajustable también me resultó útil. DKS y Mod Tap, en cambio, son funciones interesantes, pero sospecho que la mayoría las configurará una vez por curiosidad y luego se olvidará de ellas.

También hay que tener cuidado con SOCD, porque las normas dependen del juego. Valve, por ejemplo, prohíbe este tipo de automatización asistida por hardware en Counter-Strike 2, así que tener la función no significa que debas activarla a ciegas en todos los shooters competitivos.
8000 Hz, software y el punto en que las cifras dejan de importar
EPOMAKER anuncia tasas de sondeo de hasta 8000 Hz tanto por USB como con el receptor de 2,4 GHz incluido. Por Bluetooth, el límite es de 125 Hz. Según la empresa, la latencia es de 0,2 ms por USB, 0,4 ms por 2,4 GHz y 8 ms por Bluetooth.

Tanto por USB como por 2,4 GHz, las pulsaciones se sintieron instantáneas. Durante las pruebas no noté latencia ni fallos de entrada, así que terminé jugando de forma inalámbrica casi todo el tiempo. En cuanto a los 8000 Hz, está bien contar con ese margen extra, pero dista mucho de ser el motivo principal para comprar el HE108. En un monitor normal y fuera de los juegos competitivos, cuesta mucho más notar la diferencia frente a un buen teclado de 1000 Hz que pasar a Rapid Trigger o cambiar el punto de actuación.
Todas las funciones principales se configuran desde EPOMAKER Driver. Puedes reasignar teclas, crear macros, ajustar la iluminación, los puntos de actuación y las zonas muertas, y activar Rapid Trigger, DKS, Mod Tap y Snap Key. Los ajustes se guardan en la memoria integrada, así que no hace falta mantener el software abierto todo el tiempo.
EPOMAKER también cuenta con un Hub en el navegador que, en teoría, permite configurar los dispositivos sin instalar programas aparte. Sin embargo, no funcionó con mi HE108. Detectó el teclado, pero indicó que todavía no era compatible con el modelo, así que tuve que usar EPOMAKER Driver para acceder a todos los ajustes.
Al principio, el software puede resultar algo intimidante por la cantidad de ajustes y siglas como DKS, MT, SOCD y Dead Zone. Pero, una vez que entiendes qué hace cada función, configurarlas es bastante sencillo. El teclado permite obsesionarse con valores de actuación minúsculos y crear una configuración DKS disparatada si te apetece, pero no te obliga a hacerlo.
RGB, conectividad inalámbrica y una batería que parece no agotarse nunca
El HE108 se puede conectar de tres formas: mediante USB-C, el receptor de 2,4 GHz o Bluetooth 5.0. Entre estos modos de conexión, admite hasta cinco dispositivos.
El cambio entre dispositivos es rápido. En mi experiencia, volvía a conectarse casi al instante tanto por Bluetooth como por 2,4 GHz, aunque para jugar terminé usando casi exclusivamente el receptor. Bluetooth va perfectamente bien para un portátil de trabajo o una tableta. Para jugar de forma competitiva, seguiría eligiendo 2,4 GHz o el cable, aunque solo sea porque esos modos admiten la tasa de sondeo máxima.
La iluminación RGB no se limita a las teclas. También hay tiras luminosas a los lados de la carcasa. Hay un montón de efectos, controles de brillo y velocidad, colores fijos y la opción de apagar la iluminación por completo. Suelo desactivar bastante pronto el RGB de los periféricos, pero en este caso lo dejé encendido.
La edición Human: Fall Flat queda bien sin RGB, pero el suave resplandor entre las teclas blancas y azules es lo que realmente une todo el diseño. Me gustó especialmente el efecto en el que una ola de color se extiende desde la tecla que pulsas. Combinado con el sonido de los switches Creamy Jade, da una sensación curiosamente parecida a chapotear en agua de colores con las yemas de los dedos. Por desgracia, todo ese espectáculo visual tiene un coste para la batería. En su interior hay una enorme batería de 10.000 mAh. EPOMAKER afirma que dura hasta 32 horas con la iluminación encendida, hasta 500 horas sin RGB y alrededor de 1000 horas en espera.

Obviamente, no pasé 500 horas comprobando esa afirmación. De lo contrario, esta reseña habría tenido que esperar hasta el próximo aniversario de Human: Fall Flat. Pero, tras una semana de uso normal, el nivel de batería apenas había bajado. El modo de suspensión automática ayuda mucho: el software permite elegir cuánto tiempo espera el teclado antes de entrar en suspensión mientras está conectado de forma inalámbrica. Te levantas del PC y el teclado se duerme. Vuelves, pulsas la barra espaciadora y está listo para seguir.
El porcentaje de batería aparece en el software y, junto a Escape, hay un indicador específico de batería baja. Es un detalle pequeño, pero lo prefiero por mucho a intentar adivinar cuánta carga queda según algún patrón RGB parpadeante.
¿Qué es lo que más te importa en un teclado para gaming?
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Cuando saqué por primera vez de la caja el EPOMAKER × Human Fall Flat HE108, creí saber qué me esperaba: un HE108 corriente con unas bonitas teclas temáticas. A los fans de Human: Fall Flat les encantaría y el resto echaría un vistazo a las fotos y seguiría con lo suyo. Resulta que su atractivo va mucho más allá de los seguidores del juego.
El diseño temático es realmente excelente, pero no es la razón por la que el teclado se quedó en mi escritorio. El HE108 está bien construido, suena de maravilla, es comodísimo para escribir y ofrece prácticamente todas las funciones que cabría esperar de un teclado magnético moderno para gaming.
Rapid Trigger marca una diferencia notable en los shooters frenéticos, mientras que la actuación ajustable facilita configurar distintos perfiles para jugar y trabajar. Funciones como la tasa de sondeo de 8000 Hz, DKS, Mod Tap y SOCD están más orientadas a los entusiastas. Probablemente, el jugador promedio nunca necesitará la mitad de ellas.
Lo más importante es que, por unos 100 $, no te llevas un objeto de colección con un cable USB añadido a última hora. Te llevas un teclado Hall Effect de 108 teclas en condiciones, con conectividad inalámbrica fiable, una batería enorme y una de las mejores experiencias de escritura que he tenido con cualquier teclado.
Tiene sus inconvenientes. El ajuste de actuación mínimo de 0,1 mm es casi inútil para escribir con normalidad, las leyendas de las teclas temáticas cuesta verlas de noche, la carcasa de tamaño completo ocupa bastante espacio en el escritorio y la mayoría de las funciones Hall Effect avanzadas están pensadas para un público bastante reducido.
Al terminar las pruebas, eso sí, mi veredicto estaba claro. El EPOMAKER × Human Fall Flat HE108 es, ante todo, un teclado muy bueno y, en segundo lugar, un buen regalo para los fans de Human: Fall Flat. Y, sinceramente, probablemente sea el mejor resultado posible para una colaboración así.
Premios
Construcción impecable. A pesar de su carcasa de plástico, el HE108 se siente excepcionalmente sólido. No cruje ni se flexiona de forma apreciable, permanece bien asentado en el escritorio e incluso las teclas más grandes están bien estabilizadas.
Un regalo para la vista. La edición Human: Fall Flat va mucho más allá de añadir unas teclas temáticas. La combinación de colores blanco y azul, las ilustraciones de los personajes y la iluminación RGB funcionan en conjunto para darle al teclado un aspecto distintivo sin que resulte demasiado llamativo.




